Capitulo 4. Parte 2. Seguimos luchando por la vida.

Cuando cumplió 5 meses, a mi pequeña, le practicaron otra cirugía que tal vez era mucho más sencilla que las anteriores y fue en ese momento cuando se complicó , tuvo una hemorragia interna, Isabella estaba entre la vida y la muerte el pronóstico era reservado, en ese momento me fui para la iglesia del hospital y de rodillas le dije a DIOS llévatela señor, te la entrego sin apegos, si era necesario esta experiencia la acepto y la reconozco con todo el amor, pero si tu señor vas a permitir que viva que sea una niña sana de lo contrario te la pongo en tus brazos y simbólicamente lo hice.


Transcurrieron más de tres horas y los médicos no nos daban ninguna respuesta, cuando vi que se dirigía hacia nosotros el cirujano su cara reflejaba una cantidad de emociones contenidas. Pensé en ese momento, ya no está más con nosotros. Nos mira en su rostro se reflejaba agotamiento, su frente llena sudor con un tono de voz baja nos dice no le encontramos nada, no pudimos ver de dónde provenía la hemorragia, ella está sana, se acerca un poco más y nos dice en voz baja consideren esto un milagro….


Solo miré al cielo y dije señor me has escuchado.

Gracias, Gracias, Gracias.


Después de 7 meses salimos del hospital...


Un 31 de octubre, con ella disfrazada de conejita nos acompañaba una bala de oxigeno que tuvo por varios meses, me volví enfermera, medica, en fin aprendí a servirle con tanto amor. Así transcurrieron los dos primeros años de vida, entre el hospital y la casa, cada semana le hacían unas dilataciones para que su esófago no se fuera a cerrar, esto era bajo anestesia, así trascurrieron los dos primeros años entre el hospital y la casa, siempre tuvimos cuidados especiales con ella, su salud era delicada y debíamos ser precavidos.


Antes de cumplir Isabella los dos años llega una nueva integrante a nuestro hogar, sentí pánico de que algo similar le sucediera no me sentía lista para vivir nuevamente una experiencia de tal magnitud. Dios es grande y no te permite que vivas algo de lo cual no seas capaz de sostener, en ese momento todo estaba bien y Emilia era una bebé sana.


Compramos una casa en la sabana de Bogotá, antes del nacimiento de Emilia ya estábamos instalados allá, vivíamos muy tranquilos, Daniela inicio su carrera en la universidad de la sabana estaba muy a gusto. Transcurrieron 4 años en Bogotá, tuve que dejar de trabajar por todo ese tiempo ya que me dedique por completo a ser mamá, pero siempre me ha gustado crear y generar recursos, una amiga me ofreció la franquicia de su repostería, me capacite con ella, aunque no tenía mucho conocimiento sobre repostería, tome la decisión y le puse toda la energía a este proyecto, y así nació Mikaela Cupcakes & Rolls fue otro hijo que vi crecer nos fue muy bien, contaba con el tiempo para trabajar desde la casa poco a poco fue creciendo.


El dolor es el maestro; la sabiduría, la lección.


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