Capitulo 3. Parte 2. Y seguimos el viaje...

Llega un nuevo traslado hacia Cartagena, de nuevo empaco mi equipaje lleno de nuevas expectativas y una maleta llena de sueños. Llega las confrontaciones y desacuerdos de Daniela con su padre, cada semana había una llamada de parte de él, estaba desconcertado no sabía qué hacer con ella, había pasado muchos años y prácticamente no conocía casi nada de su hija.


Estuve por casi dos años allá y decido regresarme a Medellín porque la situación con Daniela y el papá era insostenible, Dani regresa con nosotros a la casa, ella se había dedicado a salir, tomar y tenía unas amistades no muy sanas, pasamos momentos muy difíciles con ella, asistió a varias terapias psicológicas, sin resultados en su proceso, comprendiendo que era ella quien debía hacerse cargo de su aprendizaje por lo tanto solo podía enviarle todo el amor de madre, orar por ella y enviarle toda la luz divina para que la protegiera.


Con Sebastián las cosas fueron diferentes él se adaptó muchísimo a vivir con su papá y se quedó de forma permanente, en ese momento mi ego me decía porque él está con su papá si nunca estuvo para ellos, porque prefiere a su papá que, a mí, salía mi ego herido a reclamar. Al final comprendí que todo lo que sucedía era necesario y correspondiente, él tenía su misión con su padre.


Y regresamos pero no al completo ...


Regreso a Medellín e inicio una búsqueda de empleo, lo cual me vinculo a una asociación de empresas de transportes, era una agremiación de las más reconocidas de Colombia se llamaba Grupo Prodes fue una linda experiencia solo trabajaba con hombres y manejaba toda la parte comercial y de suministros para estas empresas, aprendí muchísimo de cómo hacer grandes negocios que fueran convenientes para estas empresas, aprendí de llantas, motores, bandas de frenos en fin, hicimos grandes cosas para este grupo, manejaba mi tiempo y realmente tenía 12 jefes pero con todos tenía una muy buena relación, allí estuve dos años hasta que a Carlos lo trasladan a Bogotá, de nuevo empaco mi equipaje ya habían pasado dos años viviendo separados y decidí renunciar e irme para Bogotá. inicialmente Daniela no quiso viajar con nosotros y regresó a vivir con su papá.


“Cuando vemos la vida con los ojos del amor y con los ojos del corazón, todo cambia. El mundo exterior puede cambiar o no, puede que sea de nuestro agrado, pero cuando cambiamos nuestra forma de percibirlo, cuando pasamos de los pensamientos a los sentimientos de amor, todo lo que hay en nuestro entorno nos parece diferente”.
MARCI SHIMOFF


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